Sube en Defensa y Brasil
Se pone rápido los auriculares,
No quiere escuchar ni escucharse
El 22 se apura y pasa a velocidad para cruzar San Juan sin que lo agarre el semáforo
El se mueve, me mira, casi se cae y se ríe.
O sonríe de costado.
Cerca de Diagonal me mira de nuevo.
Sin hablar señala el timbre que yo estaba tapando en el colectivo lleno, me guiña un ojo.
Toco el timbre rápido.
El 22 frena. Me mira de nuevo y baja.
Lo pierdo de vista.
Podríamos haber bajado en la misma parada, pero elegí que no.
Podríamos haber hablado un montón, adoptado un perro y hasta tener nietos.
A veces la casualidad le gana a la causalidad